MORRIÑA




Desde los 9 años vivo en Barcelona. Ahora tengo (bah, qué más da) y aunque toda mi vida gira en torno Catalunya nunca he dejado de sentirme gallega. No viajo a menudo por allí pero siempre me he sentido orgullosa de haber nacido en esa preciosa aldea.

A la menor oportunidad, me gusta explicar todos los detalles de Xegunde y siempre que puedo me expreso en galego, ese que se habla en Xegunde y no otro.

Me gusta decir: puleiro en lugar de poleiro, tixola en lugar de sartaña, roxois en lugar de roxons, freixós en lugar de filloas, etc. Eso es lo auténtico. Uno no debe olvidar nunca sus raíces.

Recuerdo cuando se hacía el pan en casa. Mi madre cocía una hornada para 15 ó 20 días. A mí me hacía unha rosquiña pequeña y me encantaba comerla caliente, recién salida del horno mientras chapoteaba en el auga dos regueiros. Casi siempre me llevaba unas 'cachoadas' (azotes) porque me mojaba los piés y luego me constipaba .

Adoraba as xulas con mel (buñuelos) de mi tia Amparo, a leite coallada do Toxal mezclada con cachitos de pan de centeno, as papas de maíz con leite que hacía mi madre no Outeiro, o caldo de berzas escaldadas (Nadie cocinaba mejor caldo de berzas que mi tía Amparo). As castañas fervidas con leite eran una auténtica delicia para el paladar y cuando la tía Amparo hacía freixós, era como si celebrásemos la fiesta nacional.

Otro día os hablaré do butelo, os roxois, as empanadas, etc.

¿Qué sabrán Santamaría, Ferràn Adrià o la mismísima Carme Ruscalleda...?

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