DE CÁMPING POR BOTSWANA



Dia1: Maun- Delta Okavango


El trayecto en avioneta dura apenas unos 20 minutos. Volar bajo nos permite ver gran parte del Delta en dónde el Okavango se mezcla con la tierra árida del desierto. El paisaje es un oasis de vegetación exhuberante increíblemente bello.

Durante el trayecto, puedo ver algunas manadas de elefantes caminando entre las aguas.

La pista de aterrizaje se encuentra al lado del mismo camping y a éste que está situado en la orilla del río, sólo se puede acceder en avioneta o helicóptero.

Llegamos a Oddballs’ Camp justo a tiempo de acomodarnos, tomar algo ligero y salir a hacer nuestra primera excursión en mokoro.

Un mokoro es una especie de canoa que se utiliza para el desplazamiento por los canales en el Delta del Okavango. Es un tronco vacío por dentro, al que se l e da forma de canoa y se dirige mediante un palo.


Navegar en mokoro implica no moverte o te caes al agua. De tanto en tanto Kitso nuestro ‘poler’ y guia, tiene que ir sacando el agua que se cuela dentro para mantener el mokoro a flote.

Pensar en caer al agua no me hace demasiada gracia. El río está infestado de cocodrilos. Osea que, mejor no moverse.

El sol pega fuerte y está lleno de mosquitos., pero aunque estamos muy cansados después de tantas horas de viaje, no puedo evitar la excitación que me produce volver otra vez a África. No me preguntes porqué pero siempre quiero repetir.

Un paisaje increíble. Naturaleza en su pleno esplendor. Después de navegar durante una hora, llegamos a una pequeña isla en donde dejamos el mokoro. Nos disponemos a hacer una excursión a pie en busca de quizás:¿algún big five?. Kitso nos da unas indicaciones de como actuar ante una situación de peligro:

1.No acercarse a los elefantes a menos de 500m. Si nos ve e intenta asustarnos, buscamos un montículo y vamos girando al rededor sin perder al elefante de vista. Si la cosa se pone fea, buscamos un árbol y nos subimos lo más alto que podamos.
2.Si nos encontramos con un león, mirarlo fijamente a los ojos y apartarnos poco a poco y de espaldas, sin correr.

Sin embargo, si nos encontramos con el leopardo, no debemos mirarlo a los ojos. Fijarnos en la cola y nos apartamos más rápido posible, sin perderlo de vista. ¡Ah! y mucho cuidado con los búfalos. En manada suelen ser muy peligrosos. Debemos intentar subir al primer árbol que tengamos cerca.

En ese momento pienso en alguna oración para poder rezar pero no consigo recordar ninguna. ¡Madre mía!.

De pronto vemos un elefante, nos subimos a un montículo y esperamos a que se vaya. Kitso vigila atentamente cada movimiento. Por suerte parece que no le interesamos demasiado. No nos hace mucho caso y se va alejando poco a poco.

Pienso lo peligroso que puede ser venir solo sin conocer el terreno ya que nunca sabes como van a actuar algunos animales.
Volvemos al camping para cenar. Hay algunos turistas americanos instalados. Cenamos y nos retiramos temprano a descansar pero no puedo dormir. Sé que los elefantes se pasean tranquilamente por el camping. No me gusta la oscuridad y se escuchan muchos ruidos que no distingo. Tengo un poco de miedo.

Durante la noche, siento necesidad de levantarme para ir al lavabo. Me armo de valor, me pongo el frontal y salgo. El cielo está totalmente estrellado, hace una noche espléndida. Tal es la claridad de la noche que no necesito ni siquiera utilizar la luz.

Me vuelvo a la tienda y por fin consigo quedarme dormida profundamente.


1 comentario:

lucalvago dijo...

Cocodrilos, elefantes, búfalos... ¡Qué estrés! La verdad es que el sitio es precioso y me estoy poniendo verdecito de la envidia, pero no me extraña que tengas "un poco de miedo". Yo estaría acojonadito perdío :-)

Un biquiño

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