Cuento de Navidad


Un buen día decidió dejar de crecer.

Un buen día decidió que seguir creciendo significaba aprender a ser mayor, a jugar con sus reglas, a asumir la hipocresía, la envidia, el individualismo, la competitividad por lo que muchas veces los adultos se dejan llevar. Seguir creciendo significaba dejar atrás demasiadas cosas, cerrar la puerta a la imaginación, a la improvisación, a la creatividad, a la pureza, a la compañía,... en una palabra,...a la libertad.

No fue una decisión repentina sinó muy bien pensada, una decisión seria y consciente, pero no por eso, menos ilusionada, alegre y feliz.

A partir de ahora sería siempre pequeño, disfrutaría de todo más que nadie, la experiencia vivida con el espíritu activo y joven que caracteriza a los niños, con el vigor y la ilusión que da la alegría de vivir, el deseo de mirar hacia adelante sin miedo.

Nadie es más importante por ser mas grande, no es la medida de las cosas lo que importa sinó lo que hay dentro y la voluntad que se tiene. Ahora bien, después de esta decisión conviviría con los más jóvenes del grupo, y ellos precisamente serian quienes no le dejarían envejecer y por lo tanto, falto de ilusiones; a cambio, él les daría todo lo que tenía, amor, mucho y toda su experiencia.

Aquel árbol, el bonsái, decidió, un buen día, ser siempre más pequeño. Puede ser que nosotros, como el bonsái, todos los que nos dedicamos a los niños y niñas de nuestro país, puede ser que un día decidimos dejar de crecer, puede que queramos seguir en el mundo de los niños y no dejar de dar nunca amor y tener siempre ilusiones, mirando hacía adelante sin miedo, como lo hace un niño.

Puede si somos bonsáis





(Traducido del catalán) del libro: Gràcies... Més de 25 anys de contes de Nadal Autor: Antoni Morales Martínez.

Me lo regaló Emília a quien admiro profundamente por su dedicación constante en la lucha por los derechos de todos los niños.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Gracias por tu comentario.