Los himba (segunda parte)

A pesar de la dureza del clima, los himba han logrado sobrevivir a la colonización conservando sus tradiciones y modo de vida. Se caracterizan por su estética: cinturones, brazaletes, collares de cuentas, peinados muy elaborados y originales, etc. Cada detalle de su vestuario indica la condición del portador del mismo.

La sociedad se vincula entre sí por un sistema de clanes. Cada persona pertenece a dos clanes el eanda que se hereda a través de la madre y determina la herencia del ganado y otros bienes y el oruzo que se comunica a través del padre y determina el hogar.

Los hombres hasta que se casan, llevan la cabeza rapada pero se dejan una trenza en la parte alta de la cabeza que se desliza hacia la nuca. La labor de los hombres himba consiste en cuidar del ganado y desplazarse en busca de pastos mejores para alimentarlos.

Las niñas llevan dos trenzas que les caen sobre la cara.




Cuando llegan a la pubertad, comienzan ya a ponerse adornos metálicos y participan también en las labores de casa. Cuando tienen la menstruación, ya pueden adoptar la estética de la mujer adulta. Se dejan crecer el pelo y se hacen trenzas originales (como la de esta foto abajo).




En un día cualquiera al despertar, las mujeres se untan la piel con grasa de ganado mezclado con una capa de polvo de ocre rojo al que le añaden unas hierbas aromáticas para disimular el olor. Esta operación la realizan dos veces al día.


El ocre se muele hasta conseguir que quede una fina capa de polvo. Una vez está bien molido, se le añade manteca de animal.




Se esparce por todo el cuerpo para darle el color rojizo tan característico. Luego se atavían con sus collares, brazaletes y cinturones. Las mujeres cuando se casan añaden a su peinado una especie de diadema hecha con pieles de animales para mostrar su condición de mujer casada.






Las tobilleras de metal, también tienen significado. Por ejemplo, si nos fijamos en la mujer de la foto vemos que en su pierna derecha la tobillera es más corta que la de la izquierda. Esto significa que está de luto por un familiar allegado. Esta mujer se encontraba de luto por su padre muerto recientemente.

El color rojo de su piel sirve para protegerse del sol y de los insectos y también se vincula con el ganado. El ganado y el fuego son el centro de la vida de los himba. Todas sus decisiones se toman a través del fuego sagrado (okuruwo) y este es transportado durante su migración a otras tierras. Una llama que nunca se apaga ni de día ni de noche.

En la aldea, la mujer se encarga de ordeñar a los animales, recoger leña, buscar agua, recolectar frutos, construir la casa y complacer al marido aún a sabiendas que éste puede llegar a tener todas las esposas que quiera dentro del mismo poblado.

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