En Catalunya por estas fechas empiezan a llenarse las pastelerías de bunyols de quaresma. Su elaboración es variada. Pueden hacerse con leche, con agua, con leche y con agua, etc. Unos los rellenan con crema, con nata, con chocolate y otros les añaden incluso una pizca de anís. Lo cierto es que en cualquiera de estas variedades son deliciosos.

El truco para que salgan bien está en la pasta y ésta depende de los huevos. Si los huevos son muy pequeños o demasiado grandes pueden estropear nuestro trabajo. Para ello, es mejor ir añadiéndolos de uno en uno hasta que veamos que la masa queda suficientemente espesa.
Vamos por partes:
Ingredientes:
- Una cucharada de azúcar
- Una cucharadita de sal
- Un vaso de agua
- Mantequilla (80 grs.)
- 125 g. de harina
- 3 huevos mediano
- Un poquito de anís
- Aceite para freír
En un cazo al fuego ponemos la mantequilla, la sal, el azúcar y el agua. Cuando los ingredientes están mezclados y sin que lleguen a hervir, añadimos la harina que habremos tamizado previamente. Removemos fuertemente hasta que la pasta quede bien compactada y se separe de las paredes del cazo.
Dejamos reposar un ratito y añadimos los huevos uno a uno y vamos removiendo con cuidado hasta que la pasta quede bien mezclada y homogénea.
Calentamos aceite en una sartén y con una cucharita vamos echando porciones de pasta en el aceite. Debemos poner muy poca cantidad ya que se infla mucho y els bunyols no tienen que quedar demasiado grandes.
Vigilamos que nos se quemen y cuando estén doraditos los sacamos y los dejamos en un papel absorbente. Rociamos con unas gotas de anís y los 'sobamos' bien con el azúcar.
¡Buen provecho!

mmmmm qué bons són els bunyols!!! i segur que els teus no són una excepció. Molt bona pinta!
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